Este es un texto protesta para toda aquella gente a la que le gusta estar más en la cabina que al propio dj sin saber por qué está ahí.

Fotografía de: James Chapman Photography
Fotografía de: James Chapman Photography

¿Desde cuándo salir de fiesta para disfrutar de la música se ha reducido en salir para fardar por las redes sociales de que has estado “compartiendo cabina” con el dj? Las redes sociales y el postureo han supuesto una ecuación cuyo resultado se aleja diametralmente del concepto de fiesta que nos gusta.

De todas formas antes de seguir hay que hacer una aclaración, y es que en este estrado siempre hay tres tipos de grupos claramente diferenciados: profesionales que prefieren estar ahí para estar más tranquilos con amigos, gente que está por puro postureo y que, la mitad de las veces, no saben ni de qué va la cosa, pero oye me han invitado y ahí que voy y, por último, los conocidos del roster de la fiesta. Los que nos molestan son los segundos.

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Luego está el caso opuesto en el que los propios djs son quienes quieren estar acompañados, muchos bien acompañados, en su altar. Si no que se lo pregunten aMarco Carola, Richie Hawtin o Luciano, entre otros muchos, cuyas sesiones, sobre todo en Ibiza, están escoltadas por decenas y decenas de personas.

Todo ha tomado un giro muy exclusivo y extraño en el que parece que la música ha quedado relegada a un segundo plano. Parece que importa más tener todos tus recuerdos en redes sociales y que la gente los vea, antes que disfrutar por ti mismo guardando dichos recuerdos en tu cabeza y pudiendo contarlos a la vieja usanza, o no.

Mirar a la cabina ahora mismo parece un anuncio de The Phone House, no decimos que una foto o un vídeo pueda estar muy bien, pero ya es excesivo que de 90 minutos de sesión, 40 estés con un teléfono en la mano con el público y el dj como objetivo en vez de disfrutar la noche como realmente merece. Sabemos que todo cambia y algunos de esos cambios no son los más adecuados, este es uno de ellos, pero, ¿hasta donde vamos a llegar?

Siguiendo en el mismo espacio, dentro de estos grupos de cabina hay varios tipos de personas: los que nada más que piden copas, las chicas a las que solo les importa eso, el postureo, los musculados (más de los mismo), los que copa en mano no molestan a nadie, él/la que nada más que está con su smartphone en la mano para Instagram/Snapchat/Facebook/Twitter y derivados, por supuesto los artistas y el que tiene la peor tarea, el de seguridad, que cada X minutos hace su trabajo y echa a gente poco a poco.

En conclusión, como la evolución siga su curso, y como bien indican las fotos difundidas por redes sociales –a la que seguro que todos los que estamos leyendo estas líneas, alguna vez le hemos dado a like–, en un futuro relativamente cercano habrá 2 personas en la pista y 100 en la cabina tipo Boiler Room para que el mundo se entere de que han estado ahí, pero oye, que la música es lo de menos. ¡ERROR!