Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Harvard en colaboración con la Universidad de Wesleyan intenta explicar al resto de la población el fenómeno que se encuentra detrás de esos ‘escalofríos’ o reacción física y emocional que sentimos a veces cuando escuchamos música. Seguro que lo has notado más de una vez, es como un escalofrío en la espina dorsal o el vello de punta durante un momento al escuchar un determinado tema. A este fenómeno se le conoce como “orgasmo de la piel”.

El nuevo estudio, publicado en Social Cognitive and Affect Neuroscience, estudió la reacción de dos grupos de diez personas: los que afirmaban experimentar regularmente este tipo de repelús y los que no lo sintieron. El equipo de investigadores encontraron que los individuos que han experimentado dichos efectos tienen más fibras nerviosas que conectan la corteza auditiva a las partes del cerebro que controlan la sensación física y las emociones.

Por otra parte, los sujetos que están más intelectualmente comprometidos con la música, al igual que aquellos que tratan de predecir la progresión melódica, parece ser que son más propensos a sentir físicamente la respuesta emocional fuerte.

También es interesante observar que el cerebro no es capaz de descifrar la diferencia entre esos mismo escalofríos musicales ‘y la respuesta que se produce al tener sexo o tomar ciertas drogas.