Reino de España. Año del señor 2016. Sólo vende discos Pablo Alborán. Y así, más o menos, en todo el mundo occidental. El streaming y los smartphones le han dado la puntilla a una industria, la del disco físico, a la que el adsl y los reproductores MP3 (y los precios desmedidos, y el no saber adaptarse a los nuevos tiempos…) habían dejado contra las cuerdas [1].

Pero, jóvenes padawans que nos leéis, antaño, en los gloriosos 80 y 90, se vendían discos a puñados, a mansalva, a cascoporro… vamos, que muchos. Y entre los más vendidos siempre había un puñado de recopilatorios y entre esos recopilatas de éxito un importante porcentaje se adherían a un género tan typical spanish como la copla, el flamenco, la rumba o las chirigotas (aunque no lo sepas o no te acuerdes): los megamixes. He aquí la historia de su auge y su caída.

Te voy a enseñar yo lo que es un megamix

Lo primero es lo primero, ¿qué es un megamix? Pues sencillo y a la vez extremadamente complejo: una mezcla de diferentes canciones (normalmente de música maquina o electrónica) y una cantidad ingente de efectos de distinta índole: samples, jingles, beats, frases de películas o televisión. Un alocado y speedico collage sonoro, básicamente. ¿No queda claro todavía? Venga, va, un ejemplo: el mítico megamix del ‘Máquina Total 3’.

Hoy en los tiempos del rumbatón, el dubstep (porque el dubstep se sigue llevando, ¿no?) o el electro-latino; en los tiempos de mezcla y mestizaje, de mashups, esto puede sonar poco transgresor pero a finales de los 80, cuando en España la música electrónica era poco menos que una leyenda urbana rodeada de bruma, algo arcano, la aparición del primero de estos megamixes, el ‘Max Mix’ del titán Mike Platinas, fue todo un shock.

El proceso, además, era artesanal, analógico. Lo explicaban sus creadores en una entrevista reciente: cortaban la cinta por el lugar exacto y registraban ese trozo “las veces que hiciera falta”. “Era un trabajo de la prehistoria del montaje de audio”, donde cobraban mucha importancia los sonidos horteras pero graciosos que se iban colando aquí y allá. La marca del diablo de los Megamix, que incluso fue usada en el Max Mix 4 como truco de ventas: ese disco incluía los elementos para hacerse un megamix casero.

Entonces llegaron los 90, el cedé empezaba a desplazar al cassette y estilos como la Makina, techno, el trance o el más suave eurodance se empezaron a hacer de masas. Es la época del sonido Valencia, la ruta del Bacalao y gente como Chimo Bayo, Paco Pil o Pastis & Buenri. La chavalada se vuelve loca y los recopilatorios de megamixes arrasan en las listas de ventas (y ya hemos comentado antes que en aquella época se vendían muchos discos). Casas discográficas como Max Music, Vale Music o Blanco y Negro hacen dinero a espuertas, la publicidad televisiva se inunda de estos recopilatorios, la fiebre se traslada a otros países como Colombia o México y los djs se convierten en auténticas estrellas.

Las grandes franquicias: Max Mix, el pionero

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El pionero. En marzo de 1985 la discográfica Max Music publicaba el primer megamix de la historia de la mano de Mike Platinas, ‘Max Mix’, con éxito instantáneo. Platinas abandonaría la saga, que duró hasta mediados de los 90 y alcanzó las 13 publicaciones, tras la segunda entrega, momento en el que entrarían en acción otros dos mitos del megamix: Toni Peret y Jose María Castells, que años después montarían Vale Music de las cenizas de Max Music. Apuntdel nombre, porque la discográfica es

Con ellos la franquicia alcanzaría sus mayores cotas de éxito, ejemplificadas en las 180.000 copias vendidas en las dos primeras semanas por el ‘Max Mix 4’. Todo un record que sólo ha conseguido superar Alejandro Sanz desde entonces.

Aprovechando el trigésimo aniversario del ‘Max Mix’ primigenio, la rival Blanco y Negro, que se hizo con los derechos hace unos años, publicó un completo recopilatorio (dos volúmenes de triple cd) con bastante éxito en 2015. Buena muestra de que el megamix, aunque fuera de foco, no está para nada muerto.

Máquina Total: el fenómeno

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La estrella. Con ‘Max Mix’ consolidado, Max Music empieza a lanzar nuevas franquicias. Algunas pasan sin pena ni gloria, otras triunfan más o menos (‘Lo + Duro’, ‘Ibiza Mix’) y una lo peta sobre manera. Se trata de ‘Máquina Total’, todo un fenómeno que entre 1991 y 1998 facturó 11 entregas que despacharon centenares de miles de discos.

Muy apegados a la cultura popular y con cierto afán de exploitation: un Terminator fue el protagonista de ‘Máquina Total 3’, un Tiranosaurius Rex el de ‘Máquina Total 6’ y Bill Clinton, en todo apogeo del caso Lewinsky, de ‘Máquina Total 7’. De los megamixes se encargan por su parte los ya comentados Peret y Castells a los que se unió Quique Tejada. A los tres se les conocía como el “Dream Team”… y con toda la razón del mundo.

 

Como con Max Mix, la gente de Blanco y Negro también recuperó hace poco la marca ‘Máquina Total’ pero claro, ya no es lo mismo.

Bolero Mix: los músculos de la competencia

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La eterna competencia. La gente de Blanco y Negro, veteranísima discográfica de música de baile que todavía a día de hoy sigue en bastante buena forma, ante el éxito de los ‘Max Mix’ decide “copiar” la fórmula y a partir de un gran éxito bailongo de 1986, el ‘Bolero’ de Fancy, encargan a Raúl Orellana un disco de similares características. Es el primer ‘Bolero Mix’, que vende casi 100.000 copias y es el inicio de otra saga mítica que dura casi hasta nuestros días.

Y es que en septiembre del pasado 2015 salía a la venta ‘Bolero Mix 31’. Treinta y una entregas en treinta años, una regularidad admirable de la mano de djs míticos como el comentado Orellana, Quique Tejada, Quim Quer, Toni Peret o Dj Teldu. Las míticas portadas copadas de musculocos ya pasaron a la historia y las ventas ya no son lo que eran, está claro, pero hablamos de una saga superviviente y superventas con muchos cientos de miles de discos despachados.

Además de los ‘Bolero Mix’, las gentes de Blanco y Negro también parieron otras franquicias megamixeras importantes como ‘Trance Mix’ o ‘Blanco y Negro Mix’ y hoy, como hemos comentado anteriormente, tienen muchas de las marcas de Max Music entre su cartera.

¿Pero esto que c**o es?: Currupipi Mix

Portada del Currupipi Mix
Portada del Currupipi Mix

Al olor del dinero, llegó el momento cubre de los megamixes: la época en la que, con una anécdota televisiva, te salía inmediatamente un disco completo.

Posiblemente Jesulín de Ubrique fuera la persona más famosa en España durante los 90. Todo lo que rodeaba al torero se contagiaba de su fama, ya fueran sus novias (lo mismo os suena una tal Belén Esteban), su familia, su finca (‘Ambiciones’) o su mascota… que no era otra que un tigre llamado Currupipi(sic). El felino, junto al caballo Imperioso de otro excéntrico famoso como Jesús Gil, era el animal más famoso de la época por lo que a la gente de Code Music no se le ocurrió otra cosa que lanzar un megamix en su honor: ‘Currupipi Mix’. Tiene su lógica, bizarra (en la acepción anglosajona del término), pero lógica al fin y al cabo.

El disco no estaba mal (estaban Peret y Castells detrás) y fue un éxito por lo que hubo segunda entrega… e incluso una resurrección muy loca y a destiempo en el año 2011 con la llegada de ‘Currupipi Mix 3’.

[Bola extra] Otro personaje real que tuvo su propio megamix fue el presentador Goyo González. ‘Goyo Mix’ se llamaba. P’habernos matao.

Rambo Total: así cruzábamos el Mississippi

Portada Rambo Total en CD
Portada Rambo Total en CD

El cómico Santiago Urrialde se hizo muy famoso a mitad de los 90 por sus imitaciones de varios personajes del titán Sylvester Stallone en ‘Esta noche cruzamos el Mississippi’, el late night de Pepe Navarro. Tan famoso como para que Max Music lo contratara para utilizarlo tanto en las portadas com en los propios megamixes con sus célebres frases. De esta manera nace ‘Rambo Total’, un megamix de la mano del comentado “Dream Team” (Peret-Castells-Tejada) de los de no sentirse las piernas y querer llamar al coronel Truman.

Para redondear el círculo, la archi-enemiga Blanco y Negro explotó el filón a los pocos meses con ‘Rambo Mix’. Sí, un plagio de una imitación. Muy loco todo.

[Bola extra] Hemos dudado entre el ‘Rambo Total’ y otra colaboración imposible entre el Dream Team y Urrialde para Max Music: ‘Sevillanas Mix’. Sí, sevillanas, Si, mix. Iba yo de peregrina, iba yo de peregrina y me cogiste de la mano.

Bombazo Mix: La era E.T.A

Bombazo Mix
Bombazo Mix

Hoy, en los tiempos de Twitter, nos escandalizamos por reyes magos, titiriteros o youtubers guarrindongos. En los 90, mientras tanto, al líder de la oposición le ponía ETA un coche-bomba y a los pocos meses los titanes de Max Music sacan un megamix llamado ‘Bombazo Mix’, una sobrada con un doble de Jose María Aznar en la portada. Y además, con temazos como ‘Scatman’ o ‘Cherokee’, Peret y Castells se marcan uno de sus mejores trabajos. Antes del colapso del género se sucedieron otras tres entregas de la franquicia.

[Bola extra] No fue Aznar el único político en pasearse por los megamixes noventeros, una caricatura del ínclito Luis Roldán servía de portada al ‘Pelotazo Mix’, un megamix dedicado a la corrupción política a institucional. ¡Qué poco hemos cambiado!

Los restos del naufragio y el nacimiento de Vale Music

Cantaba Rocío Jurado (aka La más grande) aquello de “se nos rompió el amor de tanto usarlo” y algo así pasó con los megamixes. El gran éxito del género hizo que todos quisieran su parte del pastel. El mercado se inundó con megamixes de cada vez peor calidad y las versiones originales de los temas dieron paso a covers bastante pobres.

Esto llevó a la saturación y al hartazgo de buena parte del público que en parte se mudaba a territorios más latinos, que en la época del cambio de siglo empezaban a despuntar muy fuerte avanzando lo que se terminarían convirtiendo las discotecas en este siglo XXI. Aguantó el Ibiza Mix, al calor de Grandes Hermanos, pero cada vez menos en forma “megamix” y más como “recopilatorio normal”

Además el cisma en Max Music, que dio lugar a Vale Music (y a una historia de secuestros y extorsiones bastante sorprendente y retorcida), una discográfica que pronto viró hacia otro modelo de negocio, el de los talent shows y figuras emergentes, tampoco ayudó. Y claro, la caída generalizada de la venta de discos que comentábamos al principio del artículo también tuvo su parte de culpa en esta caída, en este naufragio.

El género pasó a un segundo plano pero no murió. Blanco y Negro, tal y como hemos visto, ha seguido publicando recopilatorios de música electrónica y de baile con sus respectivos megamixes de manera periódica y la comunidad de fans ha seguido muy activa, con grupos de Facebook muy populares y creando multitud de megamixes de carácter amateur que se pueden encontrar en buen número en plataformas como Soundcloud o Youtube [2]. De esta comunidad megamixera amateur han surgido además djs que han conseguido dar el paso al profesionalismo como Tony Postigo o DJ Tedu. Y los que vengan.

La juventud baila

¿Has llegado hasta aquí? ¡Enhorabuena! Te mereces un premio, ¡te mereces bailar!

Y nada mejor para bailar que una buena lista de Spotify que os hemos preparado con un monton de temazos Maquineros / Makineros de los años 90, la lista de Spotify de Makineros.com ;

 

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