¿En qué se diferencian las escenas de música electrónica de dos de las ciudades más fiesteras del mundo? Vamos a analizar 10 clubs de Berlín para hacer una comparación general con las discotecas de Ibiza, a ver qué conclusiones sacamos.

Con el objetivo de que este artículo también sirva para descubrir nuevos sitios de Berlín, hemos hecho una selección saliéndonos un poco de lo común, por lo que no incluiremos los ya famosos Berghain, Tresor, Watergate y Club der Visionaere.

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Kater Blau: sucesor de Kater Holzig y del mítico Bar25. Está situado a pie del río Spree y durante el verano el ambiente de su terraza se convierte en una de las atracciones turísticas más divertidas para los sobrios pasajeros de los tours en barco. Se sabe cuando empiezan las fiestas pero no cuando terminan… Tiene pizzeria, salas “multiuso” y hasta fuentes para rellenar las botellas de agua.

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– Número de salas: 3 + 1 exterior
– Precios: medios
– Nivel de acceso: difícil

Sisyphos: ¿te imaginas un pueblo en miniatura donde lo único que hagan sus habitantes es estar de fiesta? Eso es Sisyphos. Tras su enorme pórtico se esconde una infraestructura que ofrece todo lo necesario para estar de viernes a lunes sin parar, incluido quiosco y snack-bar con comida. Hay que revisar bien su programación ya que no abre todos los fines de semana.

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– Número de salas: 4 + 1 exterior
– Precios: medios
– Nivel de acceso: difícil, sobre todo en hora punta (de 00:00 a 04:00)

Salon Zur Wilden Renate: la locura circense se apoderó de un edificio de varias plantas y lo convirtió en uno de los clubs más divertidos de Berlín. Tiene un total de 5 salas (pequeñas) y un jardín muy grande, aunque es raro verlas todas abiertas a la vez. Puede agobiar bastante los días que se llena y es fácil perderse si uno va muy afectado.

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– Número de salas: 5 + 1 exterior
– Precios: medios
– Nivel de acceso: difícil

Chalet: como su nombre indica, este club es un chalet de tres plantas con jardín. En cada planta una hay una sala, de mayor a menor tamaño. La tercera de ellas es una pequeña buhardilla de madera que casi nunca abre pero cuando lo hace se convierte en una película de ciencia ficción. Tienen sesiones casi todos los días con una programación muy cuidada.

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– Número de salas: 3 + 1 exterior
– Precios: medios
– Nivel de acceso: medio

//About Blank: representa perfectamente la estética berlinesa. Entre sus crudas paredes se esconde uno de los locales más auténticos de la ciudad, con dos salas y un jardín enorme para perderse. Era la casa de la conocida fiesta Homopatik, una de las obligatorias si quieres empaparte de la esencia de la cultura de la ciudad.

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– Número de salas: 2 + 1 exterior
– Precios: medios
– Nivel de acceso: medio

R19: aunque cerró el mes pasado lo mencionamos como homenaje. Su ambiente decadente, la sala de futbolín y su extraña clientela lo hacían único, sobre todo para ir de after. Además, tenía ping-pong en el jardín. Uno de sus fuertes eran las fiestas psy-trance y la libertad de horarios.

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– Número de salas: 2 + 1 exterior
– Precios: medios
– Nivel de acceso: medio

 

Ritter Butzke: es el club perfecto si quieres conocer la noche berlinesa, pero no te quieres exponer a ser rechazado en la puerta. Está ubicado en la parte baja de una fábrica y la decoración es muy parecida a la de Kater Holzig o Sisyphos. El público es algo más joven que el del resto, principalmente porque su política de puerta es más suave. Es raro que abran todas las salas a la vez.

Mahan Esfahani bei der Yellow Lounge im Ritter Butzke in Berlin am 14.04.2015 DJs: Cle & dr atmo (brillianttree music) VJ: Pierce Warnecke Foto: Stefan Hoederath, +491717475347, Prenzlauer Allee 193, 10405 Berlin, Verwendung honorarpflichtig.

– Número de salas: 3 + 1 exterior
– Precios: medios
– Nivel de acceso: fácil

Hoppetosse: es un barco atracado en el río Spree, propiedad de la misma empresa que gestiona el Club der Visionaire. Tiene muchas habitaciones pequeñas repartidas por el barco que lo hacen muy divertido, también tiene un área exterior muy agradable pero sin música. Suele hacer bastante calor porque los techos son muy bajos pero el sonido y el ambiente lo compensa. Además, es bastante fácil de entrar.

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– Número de salas: 1
– Precios: medios
– Nivel de acceso: fácil

Bohnengold: aparentemente es un simple bar con muchas zonas para sentarse pero al final del local esconde un puerta que da a un pequeño club con un modesto pero más que suficiente equipo de sonido como para bailar sin parar hasta las tantas de la mañana. La clientela es muy variopinta, esencialmente gente local.

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– Número de salas: 1
– Precios: bajos
– Nivel de acceso: fácil

OHM: es un pequeño local situado justo al lado de Tresor y que suele pasar desapercibido por los turistas. La decoración con paredes de azulejo blanco recuerda a la estética de los antiguos mataderos. Es de los pocos que se escapa de la línea house-techno organizando fiestas de dnb, autonomic, uk garage y bass music en general.

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– Número de salas: 1
– Precios: bajos
– Nivel de acceso: fácil

 

Conclusiones:

En Berlín la programación de las discotecas se mantiene fiel a su concepto musical, el cual no tiene por qué ir ligado a un único estilo pero sí a la calidad en vez de al beneficio económico. En Ibiza ocurre al contrario, los clubs se prostituyen si el fajo de billetes es lo suficientemente grande. Los clubs berlineses apuestan por DJs, colectivos y promotores locales, ayudando así a que su escena crezca.

Hay que aclarar que cuando antes indicábamos, el número de salas por discoteca nos referíamos a aquellas que tienen cabina de DJ. En los clubs de Berlín es muy normal encontrar habitaciones apartadas y rincones varios para desconectar de la música, descansar y charlar un rato. Esto es algo muy poco común en Ibiza, donde es difícil encontrar un espacio que no se use para hacer dinero. De hecho, en ninguno de los clubs berlineses mencionados existen las zonas VIP ni la opción a botella en mesa. Además, todos mantienen unos precios razonables independientemente de quién esté pinchando. En ninguno de los clubs hemos puesto la etiqueta de precios altos, la cual sería obligada si analizáramos los de Ibiza. Allí puedes tener a cualquiera de los cabezas de cartel de un Opening o Closing en cabina y seguir pagando 3€ por una cerveza. Y cuidado, los camareros también cobran su buen salario, hay que pagar un alquiler (los años de ocupa se han acabado) y sus instalaciones también necesitan mantenimiento.

Pero no todo es maravilloso en Berlín y horrible en Ibiza. La política de puerta es el primer obstáculo que tiene cualquier turista que quiera ir de fiesta a la capital alemana, donde los primeros afectados son los extranjeros. Por supuesto, nada de dar voces ni llamar la atención, como te vean más excitado de la cuenta te quedas fuera. Puedes salir de casa motivadísimo esperando pasar una noche inolvidable y volver a las 6 de la mañana después de haber hecho 4 colas sin éxito. En Ibiza, da igual de donde o cómo seas que si tienes dinero en el bolsillo no vas a haber problema.

¿Por qué pasa esto? Porque en Berlín prefieren conservar el ambiente acorde a su concepto aunque la sala esté a medio gas, mientras que en Ibiza el objetivo principal es llenar, en algunos casos sin ni siquiera preocuparse por el aforo y la seguridad de los clientes. La obsesión berlinesa por mantener la atmósfera de una fiesta llega al punto de prohibir el uso de los móviles, alcanzando al extremo de echar a aquellos que incumplan la norma. Se rechaza tanto el postureo que es raro ver espejos en los baños; nada que ver con los baños ibicencos, que parecen una mezcla entre perfumerías Primor y comedores de colegios con esos halógenos tan poco agradables.

Como en muchos ámbitos de la vida, el equilibrio es imposible. Las dos ciudades ofrecen una oferta de ocio nocturno envidiable, cada una con sus particularidades y prioridades y, por supuesto con excepciones, como es el caso de Ibiza Underground y Veto que mantienen su autenticidad y buen hacer a pesar de la presión de la industria en la isla blanca.

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